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Barrios con duende

 
Las calles de Sevilla son una muestra de la historia de la ciudad. La presencia de múltiples civilizaciones a través de los siglos han dejado huella en la arquitectura de los monumentos, en la construcción de las casas, en la distribución de las calles e incluso en la gastronomía. Un paseo por los barrios mas tradicionales de Sevilla es como dar un paseo por su historia.
calles del Barrio de Santa Cruz
Patio de Banderas
 

BARRIO de SANTA CRUZ: magia en la calle

El misterioso Barrio de Santa Cruz se encuentra enmarcado por las calles Mateos Gago y el Alcázar. Sus calles estrechas y desordenadas discurren de forma silenciosa extendiéndose a lo largo de la desaparecida muralla sefardí. Lleno de pequeñas historias populares y leyendas, esta antigua zona de Sevilla transmite a sus visitantes un aire un tanto místico. Quizás esto se deba al convento que Santa Teresa fundó en sus calles o la casa del famoso pintor sevillano Murillo. Durante el reinado de Pedro I, la comunidad hebrea alcanzó un gran esplendor en la ciudad y la mayoría de estos comerciantes judios se asentaron en el barrio de la Judería, que comprende los actuales Barrios de Santa Cruz y San Bartolomé. Para conocer la Judería es necesario emprender el camino desde el Patio de Banderas, junto a la salida de los Reales Alcázares, y continuar por la calle Vida y el Callejón del Agua, por el que corre el antiguo acueducto que suministraba agua al palacio. Un poco más adelante aparece la plaza de Doña Elvira, una de las plazas con más encanto de la ciudad. A continuación llegamos al Hospital de los Venerables, que es otro elemento distintivo del Barrio de Santa Cruz, donde la iglesia que posee fue la primera en Sevilla que se dedicó al rey Fernando III, patrón de la ciudad, y las obras que alberga en su interior hacen de este edificio un auténtico museo. Muy próximo a los jardines de Murillo, surge la plaza de Santa Cruz, que está presidida por una hermosa cruz de cerrajería (1692), obra maestra de la forja sevillana, que curiosamente tuvo su emplazamiento original en la famosa calle Sierpes. Dejando a un lado las calles de Santa Cruz, el itinerario continúa por la calle Conde de Ibarra para introducirse en la Judería menos reformada, la de San Bartolomé. Despues de realizar una parada en la bonita Plaza de las Mercedarias nos asomamos a la calle Levies, vía donde residió Samuel Leví, tesorero de Pedro I. En este sector es donde se erguían tres sinagogas: la de Santa María la Blanca, la sinagoga que se alzaba en la actual Plaza de Santa Cruz y la de San Bartolomé, este último templo que asoma a la plazuela, fue el último reducto judío de este entorno de belleza que aún conserva un auténtico sabor popular.

 
Puente de Triana
Vista nocturna de la calle Betis
Corrales de vecinos
Monumento a Belmonte

TRIANA: el otro lado del río

Con el paso del tiempo este barrio de marineros se ha convertido en cuna de alfareros, artistas, toreros y flamencos ilustres. Cruzando el Guadalquivir, Sevilla nos ofrece uno de sus barrios más populares. Con vocación de ciudad más que de barrio, Triana siempre ha sido muy celosa de sus características marineras, artesanas y populares. El Puente de Triana es el nexo de unión más carismático entre el arrabal trianero y el resto de la ciudad. Construido entre 1845 y 1852, tomó el nombre oficial de Puente de Isabel II. Una vez cruzado, llegamos a la Plaza del Altozano, donde encontramos la popular Capillita del Carmen, de aquí arrancan los ejes fundamentales de Triana: las calles Betis, Pureza, San Jacinto y San Jorge. La calle Betis, es una calle abierta al río y su única fila de casitas encaladas sirven de portada para este típico barrio. La simpleza en las lineas de construcción y lo popular en la decoración de las casas, hacen de esta calle una de las más populares del barrio. En esta calle se asientan los mejores bares y restaurantes del barrio y aseguran los trianeros que no hay mejores vistas de la ciudad que las que se pueden contemplar desde la calle Betis. Paralela a esta se encuentra la calle Pureza, antigua calle Larga, donde es visita obligada la Parroquia de Santa Ana del siglo XIII, conocida popularmente como la Catedral de Triana, y erigida por orden de Alfonso X el sabio como agradecimiento por haberse curado de una enfermedad en los ojos. En la misma calle Pureza encontramos también la Capilla de los Marineros construida en el siglo XVIII y en la que recibe culto la Virgen de la Esperanza de Triana, que comparte junto a la Virgen de la Macarena el cariño y el fervor de los sevillanos. La calle San Jacinto, antigua calle Ancha, es eminentemente comercial y muy concurrida por los trianeros. Si entramos por la calle San Jorge, encontraremos el Callejón de la Inquisición que desciende hasta el Paseo de la O y nos lleva devuelta al río, este callejón sobrevive como testigo de uno de los episodios más negros de la historia de España. Junto al Callejón de la Inquisición se encuentra el Corral de la Flores, un patio de vecinos que ha sobrevivido a la reconversión urbanística del barrio. El corral es un reflejo de la forma de vivienda más típica de la zona y consta de 82 viviendas en galería alrededor de un patio central. Triana, es el barrio de artistas por excelencia, y tiene entre sus calles algunos de los tablaos con más renombre de la ciudad, como Casa Anselma (c/Pages del Corro). La famosa calle Castilla y sus alrededores son el sitio idóneo para comprar cerámicas trianeras, platos de loza, jarrones, maceteros, azulejos decorados,etc... y hacer una visita a la capilla del Patrocinio, que cobija al Cristo de la Expiración, conocido popularmente como "El Cachorro", espléndida imagen barroca cargada de leyendas.

Arco del Postigo del Aceite
 
EL ARENAL: leyendas del puerto de Sevilla  
En el antiguo arenal de Sevilla convivían los sueños de los que marchaban a América con las aventuras de los que volvían. Este es uno de los barrios que guarda los mejores rincones de la sevilla marinera. El río Guadalquivir fue siempre para la ciudad de Sevilla su vía de comunicación, su razón de ser convertida, a partir de 1503, en vínculo entre dos mundos. El Arenal de Sevilla fue también un potente centro, cuya vitalidad alcanzaría cotas inimaginables durante las jordanas de partida o llegada de las flotas americanas. Un paseo por El Arenal no puede excluir el Hospital de la Caridad, una de las mayores expresiones del arte barroco de la ciudad. Otro gran edificio que se asienta en El Arenal es la Plaza de Toros de la Real Maestranza, una de las más famosas e importantes del mundo. También nos encontramos en este barrio con una de las puertas de entrada a Sevilla, conocida popularmente como El Postigo del Aceite, y con la Torre de la Plata que, aunque escondida entre las callejuelas del barrio, es una atractiva obra arquitectónica. El Arenal está salpicado por una gran cantidad de bodegas taurinas, tascas, tablaos flamencos y freidurias que invitan a saborear el tradicional cartucho de pescaito frito.
  
Arco de la Macarena
 

LA MACARENA: el saber de un pueblo 

El Barrio de la Macarena se distingue del resto por haber sido el cinturón amurallado que sirvió de defensa para posibles invasiones. Construida por los almorávides en el siglo XII, esta muralla encorsetó a la ciudad hasta mediados del XIX. En el siglo XVI las murallas perdieron su utilidad y la Puerta de la Macarena se convirtió en la puerta de bienvenida de los reyes que visitaban la ciudad. En el otro extremo de la muralla nos encontramos con la Iglesia de San Hermenegildo, levantada según la tradición en el mismo sitio que el príncipe visigodo fue torturado. Frente a las murallas encontramos el Hospital de las Cinco Llagas, que actualmente es el Parlamento de Andalucia, mandado a construir por orden de Catalina de Ribera en 1546, llego a ser el más grande hospital de toda Europa. Con una llamativa portada que recuerda los rasgos de la arquitectura hispanoamericana, el hospital está formado por dos naves cruzadas que al entrelazarse originan cuatro grandes patios quedando todo dentro de un gran rectángulo. Junto a la Puerta o el Arco de la Macarena, está la famosa Basílica de la Macarena, que fue construida entre 1941 y 1949 debido al fervor, la popularidad y la pasión incondicional de los vecinos por la Virgen de la Esperanza Macarena, imagen anónima del siglo XVII. La calle San Luis, la Iglesia de San Gil, la populosa calle Feria...La Macarena es un cúmulo de arte popular que no es más que el reflejo del saber de un pueblo.

  
   

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